Los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi no sólo nos trasladan a la inigualable belleza del espectáculo deportivo sino inevitablemente nos llevan a preguntarnos por qué en un país con las características geográficas del nuestro no practicamos deportes de montaña en invierno como tampoco acuáticos en ríos, lagos o mares. Hay muchas respuestas. Una apunta a lo inaccesible que resulta para la gran mayoría de los chilenos practicar dichos deportes. Es difícil encontrar un lugar de fácil acceso y habilitado para soltar amarras y echarse al agua como lo es llegar a la montaña. La montaña, los lagos y el mar están lejanos no sólo por la nula inversión en accesos sino por un efectivo blindaje en contra de la masificación de dichos lugares, generalmente usados con la privacidad y exclusividad impropia del territorio común que es. Asociar la práctica deportiva en esos sitios a sofisticados complejos de esquí o muelles de arrimo no es acertado. Hay muchos deportes de montaña o de agua, lacustre o marítima, que se pueden hacer sin más inversión que las que demanden las mínimas condiciones que permitan un acceso seguro y una práctica expedita. Argüir a la duración de nuestro invierno apunta a algo secundario. Ni tan corto para que no haya nieve por tiempo suficiente para practicar ni tan largo para que no haya aguas calmas por mucho rato. Otra respuesta podría venir por el lado de la orfandad en que los deportistas de estas disciplinas trabajan. Como son pocos y son deportes que mediáticamente no dan frutos en el corto plazo, se olvidan, desaparecen del radar de las autoridades y sus promotores se califican como quijotescos aventureros. Es aquí adonde debe intervenir el Estado y no en aquellas disciplinas donde sobran los productores y financistas privados. Es la hora del principio de subsidiariedad del Estado tantas veces (sino todas) desplazado por el principio de la rentabilidad del gasto, expresada en el retorno en imagen. Por esta causa, más las otras que usted quiera añadir, se ve lejano y complicado el camino para estar en las grandes citas del deporte de montaña y mar. Se ve lejano el día en que podamos responder a la duda legítima que se plantea cualquier hijo de vecino: ¿debiéramos ser buenos y ser muchos los chilenos que practiquemos deporte en el mar y en la montaña? Nos falta convicción para abordar los sueños deportivos propios de la tertulia pero hoy más posibles que nunca. La convicción que supone volcarse en lo que sea posible para alcanzar un objetivo deportivo más que la convicción en un instrumento funcional a concretar dicho fin. El desarrollo económico y social del país permite, por ejemplo, esquiar o navegar sin necesidad de tener un refugio en la montaña o una casa en la playa. También existe infraestructura techada suficiente para practicar deportes de invierno y más temprano que tarde los pescadores artesanales conseguirán muelles para sus caletas y dar pie a una marina deportiva. ¡Qué decir de los ríos y olas que ya transportan a kayistas o surfistas destacados.! Los lugareños de esas zonas no sólo serían baqueanos o pescadores experimentados sino deportistas de excepción que harían de su convivencia diaria con esos escenarios una ventaja competitiva y un activo más para su éxito deportivo. Para partir, es bastante el sólo sentimiento y la plena convicción que eventos como Sochi o una Gran Regata, pueden ser escenario para un deportista chileno sin más licencia que su talento y vocación. Un avance gigante como un slalom que nos deja mil millas marinas más cerca de nuestro objetivo deportivo.
miércoles, 18 de febrero de 2015
Desafíos del Deporte
Muchos comentarios han acompañado a la designación de las nuevas autoridades del deporte. Más que referirse a las dudas de algunos por la falta de experiencia de la nueva ministra o recoger el guante por la satisfacción de otros porque dicha autoridad no proviene del mundo del fútbol, hacemos bien en centrar el debate en los planes y programas. El programa de la electa Presidenta Michelle Bachelet era claro en materia deportiva. Podía gustar o no, pero hacía énfasis en el deporte popular. En efecto, el plan de implementación del programa escuelas deportivas y la definición de la ubicación de 30 nuevos centros deportivos están dentro de las 50 compromisos para los primeros 100 días de gobierno como se informó en la prensa nacional. Desde esa perspectiva, las nuevas autoridades cuentan con un perfil adecuado para llevar adelante dichas políticas. Deporte popular es actividad deportiva con sentido y no multitudinaria transpiración. Las escuelas deportivas son extraordinarias instancias para la prevención de la delincuencia y la drogadicción, transmitir valores como el esfuerzo, perseverancia, disciplina, trabajo en equipo, colaboración, empatía y otras habilidades sociales que siendo positivas en sí mismo, además, se han transformado en herramientas clave para la empleabilidad de nuestros jóvenes por potente que sea su formación en los aspectos técnicos de su respectiva profesión. Si la juventud chilena aprende a valorar el deporte más allá del juego mismo y de sus personales aptitudes para la práctica, tendremos instalada en el país una probada herramienta de integración y cohesión social suficiente para conseguir fines públicos muy deseados por la sociedad. Por otro lado, desarrollar la infraestructura deportiva no sólo significa construir sino también utilizar las diversas instalaciones diseminadas por todo el país. Si las cientos de canchas de cemento, con sus típicos arcos de baby y basketball, abandonadas en nuestros barrios y poblaciones se transformaran en un amigable hito urbano, lugar de encuentro comunitario y deportivamente bien gestionadas para conseguir intenso uso en escuelas de especialidades deportivas o recreativas afines a las características y necesidades del grupo humano que efectivamente reside en el sector, tendríamos un programa de infraestructura con tanto o más impacto ciudadano que construir el mismísimo estadio nacional. Parece majadero insistir que el deporte tiene espacio no sólo como herramienta para fomentar la práctica deportiva en la clase de gimnasia sino como legítimo instrumento para la educación cívica, el desarrollo de habilidades sociales, la instalación de hábitos de higiene, salud y alimentación, la prevención de la drogadicción, alcoholismo y violencia juvenil, la integración solidaridad y filantropía social. Si a ese programa social le sumamos la inauguración de grandes estadios cuya construcción ya iniciara el actual gobierno como Valparaíso, Viña del Mar, Rancagua, La Serena y Concepción y la realización de grandes eventos internacionales como los Juegos Odesur de marzo próximo y la Copa América y el Mundial de Fútbol Sub 17 del año 2015 y avances en la lucha contra la violencia en los estadios, que podríamos presumir dadas las competencias en seguridad ciudadana de las nuevas autoridades del deporte, estaríamos hablando de una asignatura deportiva bien aspectada para la ciudadanía. En este modelo de priorización del deporte popular también cabe el deporte de alto rendimiento. El alto rendimiento tiene un efecto multiplicador, es un constructor de sueños y también generador de liderazgos sociales muy valiosos. Sin embargo, por el mismo hecho de encontrarse en la frontera con la industria de la entretención y el contenido, la acción del Estado puede ser complementada, si no reemplazada, por los grupos intermedios principalmente las Federaciones, Asociaciones y Clubes Deportivos con o sin fines de lucro y el mundo del patrocinio y marketing deportivo. Por lo anterior, estas organizaciones tanto o más que demandar del Estado, el Gobierno y/o el Ministerio actuaciones para ellos, debieran trabajar hacia el interior de sí mismas, reinventarse y hacerlo cada día mejor. El Estado de Chile ha dispuesto numerosas herramientas al servicio del deporte competitivo y no todas ellas se utilizan a plenitud y con capilaridad geográfica e institucional por causas más relacionadas a las disputas internas que terminan haciendo del deportista una víctima de la lucha generalizada y no el objetivo de todos. Por ello, es destacable que en los últimos años la Federación de Fútbol y sus dos Asociaciones, ANFA y ANFP, muestren progresos y contribuyan como un “gatillador” de práctica deportiva para los jóvenes que integran sus divisiones menores y para aquellos que movilizados por sus ídolos multiplican los equipos de fútbol escolar, vecinal y aficionado en todo el país, sin dejar de destacar que constituyen una legítima fuente de empleo para los miles de jóvenes futbolistas que están profesionalizados en cada vez más dignas condiciones laborales. El deporte de alto rendimiento no debe temer a que el foco gubernamental esté en el deporte popular. Ambos, son complementarios en un escenario de coordinación, gestión y excelencia integral. La profesionalización de sus estamentos y la apuesta por la existencia de ligas profesionales tal como la del fútbol puede ser un paso en esta aparente orfandad. Varios deportistas chilenos aficionados, en diversas disciplinas, emigran a otros países a jugar en clubes profesionales sin perder la opción de seguir representando al país en juegos internacionales y legitimando con ello la versión profesional de deportes íntegramente amateurs en nuestro país. Parece ser un desafío interesante que mientras se moviliza socialmente al país a través del deporte popular el alto rendimiento aumente la eficiencia de sus entidades para que todos cosechemos los frutos de un país realmente deportivo.
Publicado por
Volante de Contención
en
11:03
0
comentarios
jueves, 12 de diciembre de 2013
Futbol
Con el sorteo de los grupos del Mundial de Brasil 2014 se ha desplegado el abanico de emociones y ambiciones deportivas y sociales de todos los países participantes sin que Chile sea la excepción. Un Mundial no tiene grupos fáciles ni difíciles. Es un torneo de primer nivel, alta competencia y suma de detalles que ofrecen alternativas de triunfo a cualquiera que esté dispuesto a tomarlas. Lo evidente es que las emociones por el fútbol son mayores a los compromisos con este deporte. A los que caminamos por la vereda del fútbol nos gustaría que en los años planos nuestra actividad recibiera tan solo un rebalse de ese interés que demuestran los más diversos actores sociales, políticos y económicos en su euforia mundialista. En la opacidad del esfuerzo y trabajo bien hecho, miles de colaboradores hacen posible esta fiesta universal. Entre ellos, los jugadores, entrenadores, dirigentes y funcionarios de federaciones, asociaciones, clubes y entidades vinculadas, que dan vida a las competencias nacionales y con ellas a las selecciones nacionales y al infinito andar de competencias nacionales e internacionales que tienen hoy como destino Brasil, como ayer Sudáfrica y en un futuro a la vuelta de la esquina Rusia y Catar. Cuando ya empieza la fiesta en tierras brasileñas, no acaba de terminar el campeonato mundial de fútbol sub 17 realizado en los Emiratos Árabes Unidos y se prepara el de Chile 2015 en la misma categoría. Por ello, en medio de la legítima vorágine que gatilla la selección adulta de Chile con sus nuevos compañeros de ruta, España, Holanda y Australia, quiero destacar la importancia que el futbol joven adquiere en los lineamientos de la FIFA y en las Federaciones asociadas. En las competencias juveniles no solo hay un despliegue organizativo propio de un mundial adulto sino que el buen nivel futbolístico de estos mundiales es una clara señal que el futbol está creciendo como disciplina y que muchos países, silenciosamente, trabajan y desarrollan sus bases jóvenes anunciando importantes cambios en el mapa futuro de los protagonistas del fútbol mundial. En Chile veremos muy pronto los efectos de este campeonato juvenil. Alguna señal hemos tenido con la movilización social que se ha producido en las ciudades chilenas postulantes a sedes mundialistas con motivo de la visita de los comisionados FIFA la semana pasada. Estadios, canchas de entrenamientos y hotelería serán el primer fruto de este compromiso internacional. También esperamos que este mundial de fútbol joven deje como herencia el posicionamiento público del fútbol como una herramienta potente para dar a los jóvenes cohesión e integración social. La práctica de este deporte enseña habilidades sociales, trabajo en equipo, perseverancia, esfuerzo y respeto de reglas que permiten a los niños cambiar las pandillas por el equipo y las esquinas por las canchas. Y si las cifras económicas que se movilizan en torno al mundial de Brasil y a las selecciones participantes nos dejan anonadados, reconozcamos el más humilde pero importante aporte de nuestro fútbol para nuestro país. No sólo se trata de una Industria que genera ingresos y recursos a los clubes y a los negocios relacionados con el contenido audiovisual, marketing y turismo deportivo y/o transferencias de jugadores o recaudaciones. Además, contribuye al empleo juvenil ya que se trata de una actividad que más de un 75% de sus trabajadores son jóvenes menores de 30 años. Además, es un empleo digno. Los miles que juegan en las distintas divisiones remuneradas a filiadas a la Federación de Futbol de Chile ganan de promedio mucho más que el sueldo mínimo legal y muchísimo más que el sueldo al que podrían aspirar en otros mercados laborales atendida su formación profesional. Cuándo Chile especula con nuestra suerte deportiva en Brasil 2014 invito a reconocer lo logrado por el fútbol chileno a nivel de selecciones y actividad en general. Estar en el mundial es un éxito y ser respetados deportivamente por todos, un gran logro. Es un éxito que jóvenes chilenos integrantes de nuestra selección sean hoy primeras figuras en el fútbol mundial y positivos líderes para nuestra juventud. Es un éxito que en el horizonte inmediato de nuestro país futbolístico aparezcan un atractivo campeonato local con una emocionante final y una liguilla muy competitiva que dará pasajes a copas internacionales; una participación mundialista precedida por amistosos con selecciones de talla mundial; una Copa América que puede ser la primera en nuestras vitrinas y un Mundial Sub 17 que nos instale definitivamente en la élite deportiva e institucional. Que Chile como país aproveche este gran impulso, depende más de todos que del propio fútbol que ya ha hecho demasiado., Tanto, que gracias a nuestro fútbol los chilenos podemos disfrutar de un sentimiento de orgullo y pertenencia que hace mucho tiempo otras actividades sociales nos están vedando.
Publicado por
Volante de Contención
en
16:56
0
comentarios
lunes, 30 de septiembre de 2013
Unión Española Campeón 2013
Mirar el fútbol desde la Tribuna de Santa Laura transporta a Mayo de 1897 cuando los emigrantes españoles dan vida al Centro Español de Instrucción y Recreo, soporte de la futura Unión Española y con ello de una buena parte de la historia del deporte chileno. Historia que se construye tanto en la desaparecida sede de Carmen 110 como en el viejo caserón de la Plaza Chacabuco, llamado el estadio del fútbol chileno pero siempre remodelado a pulso y con recursos propios. Los compañeros de grada ya no son los amigos porque los hijos de unos y los nietos de otros ocupan su lugar. La distancia que hacía inalcanzables a los futbolistas hoy es cercanía que permite reconocer a las buenas personas que hay detrás de los cracks. Unión ha jugado nuevamente un campeonato a gran nivel y juega acompañada del afecto popular por donde quiera que vaya, convirtiéndose en el mejor embajador hispano en estas tierras ya que transmite el sentimiento de agradecimiento y afecto por Chile de los emigrantes fundadores. A la séptima estrella nos guiaron las del 43, 51, 73, 75, 77 y 2005. Nos protegieron desde el cielo el “Nano” Fernández; “Pancho” Urroz, el “Gaita” Beperet y el “Chico” Cremaschi que se reúnen con los curas Carlos Alonso y José Goyena en tertulias de fútbol amenizadas por la prosa mítica de Julito Martínez (JM). Junto con expresar nuestro afecto y respeto por el “Coto” Sierra, quien junto al “Nino” Landa está en la galería de los inmortales del club, hay que resaltar su trabajo y liderazgo extraordinario. Un hombre joven pero maduro y experimentado en instalar visiones, dirigir grupos y leer partidos. Hay que estar hecho de buena madera, como José Luis, para soportar la presión ambiente e instalar exitosamente, en pleno recinto de toros, una forma de juego que deja de lado la furia sin renunciar al genio y coraje de un torero. Hay que tener el temple de los viejos emigrantes para levantarse y volver a ser de los mejores después del tropezón de acero sufrido. El propietario Jorge Segovia, ha sabido respetar la historia y los sueños del equipo y ha transmitido una visión deportiva e institucional comprometida con la causa de los hinchas y cercana a la colectividad española de todo Chile.. El directorio, presidido por José María Llorente, tiene objetivos muy claros, convicción en las políticas y gran compromiso de las personas y ha podido instalar un exitoso proceso deportivo inexplicablemente ignorado por un medio que reivindica estos trabajos a largo plazo. Como una potente señal de continuidad, Unión Española está trabajando en el proyecto de construir una ciudad deportiva .El fútbol joven, que se verá favorecido con este logro, hoy trabaja en un buen complejo deportivo privado en la Región Metropolitana y tiene una infraestructura humana con entrenadores mundialistas –como Wladimir Bigorra- y ex seleccionados chilenos como Pedro González y José Luis Sánchez apoyados por un cuerpo médico, físico y coordinadores de primer nivel. No es casualidad lo que ocurre en Unión Española. Hay una política deportiva seria y se conjuga fuerza directiva, administrativa y técnica para mantener el timón en la dirección acordada a pesar de la ansiedad que en algunos momentos se apodera de los hinchas. En Unión no están los jugadores del momento pero sí los afines a un grupo humano y funcionales a una forma de juego. Hay un modelo de gestión que aspira a la excelencia y en el que Johnny Aswhell como gerente general juega uno de sus mejores partidos de su dilatada trayectoria en el fútbol chileno acompañado por un grupo administrativo comprometido y eficiente. También vayan mis respetos a los directores Nelly Varela, Santiago Perdiguero, Jaime Segovia, Rafael Martínez y José Beas a quienes me honro en acompañar en esas tareas directivas. El fin de semana se jugaba nuestra suerte deportiva pero no estaba en riesgo nuestro espíritu y ello lo refrendó una masiva concurrencia y una emoción que vistió de rojo la tarde capitalina. En Arica e Independencia dos pujantes comunas de Chile que acogieron a muchos emigrantes españoles desde los inicios de la corriente migratoria jugaron noblemente clubes entrañables para nosotros. Arica siempre Arica; Universidad Católica, que muestra en su galería de destacados dirigentes a españolísimas familias como los Vélez, Carvallo y Bolumburu; Colo Colo, reforzado en todos los frentes institucionales por hombres de la cantera de Santa Laura como Alejandro Ascuí, Pedro García, el “León” Astengo, Juan Carlos González y el propio “Coto” Sierra. Volveremos a encontrarnos en Santa Laura y con la misma pasión que pone en el tablón la Furia Roja una incondicional compañera en esta ruta deportiva. Emocionados, recordaremos a nuestros padres y abuelos que un día salieron de España para ganarle a la vida en una epopeya digna de héroes y que están esparcidos entre Arica y Punta Arenas cobijados en más de 65 Centros o Estadios Españoles que muchas veces han sido la casa de nuestro equipo. Y a los sones de nuestro himno, con el Unión, Unión, Unión en las gargantas, aparecerá por el túnel norte un equipo que jamás olvidaremos: Sánchez; Currimilla, Navarrete, Ampuero y Berardo; Scotti, Villagra y Abelairas; Jaime, Gustavo Canales y Rubio. Olivares, Ruiz, Casanova, Mancilla, Larenas, Pavez, Cueva, Hernandez, Donadell, Castro y Gattas; Pedro Reyes, el “profe” Canessa, Ronald Yávar, Felipe Suárez, el doctor Salineros y usted. ¡Felicidades Campeones! ¡Muchas gracias héroes de Santa Laura!
Publicado por
Volante de Contención
en
15:16
0
comentarios
Mas Deportes Profesionales
Hace algunas semanas, el destacado futbolista chileno Alexis Sanchez declaraba a medios españoles que “si no fuera por el fútbol, ahora estaría limpiando autos”. Gracias a su trabajo como futbolista rompió una cadena de pobreza que lo tendría marginado en las calles de su ciudad natal Tocopilla. Amén el esfuerzo personal que hay detrás del destacado futbolista del Barcelona F.C., la situación refleja la gran oportunidad que se esconde detrás del deporte profesional para muchos jóvenes chilenos que de otra forma no tienen escapatoria posible de su condición de marginalidad y exclusión. Es repetitivo el discurso oficial, de quienes detentan y quienes aspiran al poder político, de acabar con la desigualdad y ofrecer oportunidades de desarrollo. Pero casi todos los esfuerzos en la práctica chocan con pre requisitos que en muchas familias chilenas solo los podrán cumplir las generaciones siguientes. Salir de la pobreza ya, sin eufemismos, es lo que necesita la mayoría de la juventud chilena que pertenece a los grupos sociales que están alrededor del sueldo mínimo legal y que por las cifras que se manejan son mayoritarios en Chile. Y el deporte profesional es una escalera rápida, concreta y legítima para hacerlo. Una política deportiva que amplíe la profesionalización de deportes, remunere la práctica deportiva, incentive las organizaciones deportivas con fines de lucro en deportes como el baloncesto, ciclismo, patín-hockey, voleibol, balonmano, por citar algunos, permitiría formar deportistas que, amén de los sueldos que ganarían en las competencias chilenas, podrían emigrar al extranjero a ligas más desarrolladas con el aseguramiento integral que ello significaría para él y su familia. Las políticas deportivas las realizan las personas y si a estas alturas del partido estas tendencias no se han dado es porque los pocos que dirigen hace muchísimos años el deporte chileno no lo comparten. Por ende, una herramienta poderosa que los candidatos a presidentes y/o legisladores pueden ofrecer al país deportivo es garantizar la renovación directiva de Federaciones por el sólo ministerio de la ley. Con ello, se abren las ventanas y exploramos nuevas tendencias de gestión, arrancamos las animosidades personales, enraizadas en casi todas las federaciones chilenas, que entraban el despliegue de buenos proyectos que solo tienen la debilidad de ser patrocinados por “el enemigo”. La crisis actual de algunas sociedades anónimas deportivas, como ayer de las corporaciones de derecho privado sin fines de lucro, no son obstáculo para esta sugerencia. Sólo dan la razón a quienes sosteníamos que la naturaleza jurídica de la institución era una cuestión y otra muy diferente era la calidad de gestión de la misma. Por eso, no es la sociedad anónima la que conlleva malos resultados como tampoco ayer era la corporación, sino la mala gestión de las mismas. (El campeón vigente actual es una sociedad anónima cerrada y el club mejor gestionado en el pasado era una fundación). Que se consoliden modelos de propiedad con fines de lucro, administraciones profesionales de los clubes y deportistas remunerados en la mayor cantidad de disciplinas deportivas que se practican en Chile generará un efecto no sólo en la creación de nuevos empleos juveniles y nuevas oportunidades de desarrollo y cohesión social. Incentivará la práctica deportiva en todos los niños y jóvenes, con el impacto en el desarrollo de habilidades sociales y en la prevención de males como la obesidad, alcoholismo y drogadicción. Esta propuesta es opinable y seguro habrán muchas otras que esperan salir a la luz en algún debate público y generar una gran política nacional del deporte que legitime la actividad tanto por el impacto en logros deportivos como en efectos sociales. Que el deporte es mucho más que una fuente de transpiración ha quedado demostrado hace mucho tiempo. No trabajar para desarrollarlo como la potente herramienta que es para múltiples objetivos socialmente muy valiosos es una grave debilidad del país y no sólo una inexcusable omisión en los discursos y en los programas de gobierno de todos los candidatos.
Publicado por
Volante de Contención
en
15:12
0
comentarios
Ministerio del Deporte
Muchas voces han manifestado la alegría del mundo deportivo por la aprobación de la ley que crea el Ministerio del Deporte. Comprendemos esa alegría y la suscribimos. Desde el punto de vista del posicionamiento del deporte en la vida política nacional es un avance. La clase política chilena, los centros de estudios, los intelectuales y todos aquellos que por la irrupción ciudadana viven su ocaso como instaladores de agenda pública, jamás han considerado al deporte entre los “sueños-país”. Ningún candidato presidencial tiene en este momento algún proyecto de política pública deportiva y, menos, ninguna bancada parlamentaria participó en el respectivo debate legislativo sobre el Ministerio basado en una visión deportiva y se limitaron a discutir accesoriedades de un instrumento, sin considerar el para qué se estaba diseñando. En ese ambiente de indiferencia, el ministerio del deporte será el semáforo que indicará a las autoridades la necesidad de ocuparse del deporte permanentemente y no sólo cuando haya un hecho deportivo puntual. Sin embargo, este avance en posicionamiento no garantiza el progreso deportivo porque hay asignaturas pendientes que no serán superadas por la mera existencia del Ministerio, y será el tono y orientación de las personas y el entorno político y social quienes dirán la última palabra. Por ejemplo. ¿El presupuesto asociado a este ministerio concentrará todos los fondos públicos destinados a la práctica deportiva para asegurar la idoneidad deportiva del gasto o se dispersará en otras carteras como ocurre hoy con educación y salud, por citar dos ministerios? ¿La dualidad de funciones que se plantea entre SEREMI e IND, dualidades habituales en el mundo del deporte con las separaciones tajantes entre Estados Nacionales y organismos como el Comité Olímpico o la FIFA, supondrá limitación, bloqueo y/o inmovilismo por superposición de funciones o hay estrategias definidas en contrario? Que el Ministerio se focalice en materias estratégicas y de política deportiva y se resista a abordar temas propios de la asignación de recursos y la transpiración propiamente tal es muy importante porque lo que entusiasma a todos en el mundo del deporte no es mirar “más allá de la contingencia” y por ende se necesitan buenos mecanismos reglamentarios que lo garanticen. La fiscalización de los proyectos tiene muchas aristas. Si bien es importante la económica, que correctamente en las manos del SII y busca garantizar buen uso de fondos públicos, la fiscalización deportiva es también importante para controlar la viabilidad, excelencia y funcionalidad de la actividad financiada, directa o indirectamente, por el Estado. El éxito de una política deportiva no se mide en cantidad de proyectos ni en porcentaje de buen uso de los recursos. Esos son hitos que hablan de gestión, masividad, honestidad cívica pero no de calidad y eficacia de una determinada política deportiva. Debe haber una mirada fiscalizadora sobre la excelencia y funcionalidad de los proyectos para la política deportiva nacional. ¿Quién está en la calle apoyando y asegurando la sostenibilidad de las acciones contenidas en los proyectos? ¿Quién garantiza que lo que se pone en práctica es una actividad que desarrolla nuestra política e institucionalidad deportiva y no se restringe, por ejemplo, a una mera activación comercial? El Ministerio ya existe y junto con aplaudirlo como iniciativa interesante, pero no agotada, es hora de iniciar desde ya un debate sobre la Política de Estado sobre el Deporte. Es el momento de saber de los futuros presidenciables por qué van a medir al Ministro del Deporte y qué esperan de su gestión. ¿Cómo se complementarán las actividades del ministerio con aquellos programas de salud, recreación, educación y de prevención de la delincuencia que utilizan como la práctica deportiva como medio para dichos fines?; ¿O con los planes de creación de infraestructura deportiva urbana y rural para mejorar la calidad de vida y urbanismo en barrios y poblaciones? Tarea difícil porque dichos programas los lideran con mucho celo, de forma autónoma e independiente, y muchas veces descoordinada, los ministerios del Interior, Salud, Desarrollo Social, Justicia, Educación, Vivienda y Obras Públicas, entre otros organismos públicos. En el amplio mundo de los beneficios y subsidios directos e indirectos que existen en Chile, en mundos como el de vivienda, tributarios, educación, trabajo, es el momento de saber si al Ministerio se le otorgarán herramientas para incentivar la ampliación de estos beneficios a los deportistas, sus padres, clubes, asociaciones y/o federaciones. Bueno saber el margen de acción del Ministerio del Deporte con el Ministerio de Educación, no sólo en la histórica aspiración de las horas de educación física y las facilidades de estudio para deportistas en las universidades, sino también en la malla curricular de los centros de formación de profesionales del deporte para que los estudiantes no desperdicien tiempo, dinero e ilusiones en carreras que no tendrán empleabilidad alguna a la luz de nuestras políticas y necesidades deportivas. Sería interesante conocer el rol que desean jugar los Municipios, las Gobernaciones, las Intendencias Regionales y los CORE en el desafío de descentralización geográfica del deporte ya que un potente medio de desarrollo deportivo es asociar la práctica de un deporte con una localidad geográfica como por ejemplo, Curicó y el Ciclismo o Valdivia y el Remo. La creación del Ministerio del Deporte es una invitación, muy buena y oportuna, a iniciar un camino de largo aliento pero no es la solución automática a problemas centenarios. Una invitación a las Federaciones, Asociaciones y Clubes para invertir en su desarrollo organizacional, ser actores relevantes del nuevo escenario deportivo y, de paso, legitimarse socialmente. Una invitación a abrir pronto el debate pendiente sobre la gran misión: la política deportiva nacional.
Publicado por
Volante de Contención
en
15:11
0
comentarios
Una oferta irresistible
En medio de la polémica entre el Comité Olímpico Chileno con la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile por los Juegos ODESUR hay espacio para visualizar una extraordinaria oportunidad. En la presentación del Comité Organizador del Campeonato Mundial de Fútbol Sub 17 del año 2015, el presidente de la ANFP Sergio Jadue ha ofrecido la capacidad de gestión del fútbol chileno para apoyar a las federaciones, asociaciones y clubes deportivos afiliados al CCOO y colaborar en la gestión de sus propios giros deportivos de cara a una mejor preparación para los Juegos ODESUR. Conociendo el espíritu y compromiso país de los dirigentes del fútbol chileno, estoy seguro que no sólo habrá coordinación de horarios sino toda la colaboración posible para que los ODESUR tengan el éxito y posicionamiento público que la magnitud del evento demanda . Después de estar involucrado activamente en el deporte amateur y profesional, en Santiago y Provincias, en el fútbol y en otros deportes federados, soy un convencido que la asignatura pendiente más importante del deporte chileno es la gestión de los clubes, asociaciones y federaciones. En Chile sobra infraestructura deportiva. Sin embargo, carecemos de capacidad de gestión adecuada que permita explotarla para beneficio concreto de los ciudadanos. La gestión de los clubes, de las asociaciones y de las federaciones es pobrísima. Pero no podemos discriminar que la falta de preparación académica impide una buena gestión directiva. Muchos de los más grandes empresarios de este país lo hicieron todo sin más formación que su espíritu emprendedor. Más que títulos profesionales, no hay en el voluntariado directivo nacional tiempo suficiente para dedicarse a las complejas y múltiples labores administrativas que demandan sus clubes. Además, la mayoría de los miles de dirigentes que anónima y gratuitamente movilizan deportivamente al país, no tienen los recursos económicos personales para hacer del mecenazgo la fuente de financiamiento de la administración de sus clubes. Se necesita apoyo en la gestión diaria de la verdadera columna vertebral de la organización deportiva chilena. Por la falta de tiempo de los directivos, faltan manos que ayuden a ejecutar las cosas en los clubes, las asociaciones y también en muchas federaciones, incluido el propio fútbol chileno. Para financiar los proyectos deportivos no es necesaria la filantropía directiva. En Chile sobran recursos económicos para el deporte. Sin embargo la accesibilidad a los mismos aún es difícil. Los clubes, asociaciones y federaciones deben sortear muchas trabas burocráticas para conseguir ayudas económicas y/o beneficios tributarios para las donaciones deportivas. Tal burocracia, injusta e inexplicable, ha hecho que los concursos para obtener recursos del estado terminen siendo rehenes de empresas de gestión deportiva que tienen como giro principal postular a estos fondos y organizar eventos deportivos en paralelo, si no en desmedro, del deporte federado. Para el país deportivo de a pie, la oferta de la ANFP es irresistible. Contar con el apoyo de la estructura administrativa de la ANFP sería el mejor refuerzo y el más idóneo aporte a unos Juegos ODESUR de excelencia.
Publicado por
Volante de Contención
en
15:07
0
comentarios